
¿Qué se considera dolor crónico?
Desde el punto de vista médico, se habla de dolor crónico cuando este se mantiene durante más de tres meses, o cuando continúa incluso después de que la causa inicial ya debería haberse resuelto. A diferencia del dolor agudo —que aparece de forma repentina y suele desaparecer al sanar la lesión— el dolor crónico puede mantenerse de manera constante o intermitente, afectando progresivamente la vida diaria del paciente.
Este tipo de dolor no solo involucra al área donde se siente. Con el tiempo, puede generar cambios en el sistema nervioso, alterar el sueño, el estado de ánimo, la concentración y la capacidad para realizar actividades cotidianas.
¿Qué significa “normalizar” el dolor?
En consulta es frecuente escuchar frases como:
- “Siempre me ha dolido la espalda, ya me acostumbré”.
- “A mi edad es normal vivir con dolor”.
- “Trabajo así, el dolor es parte de la rutina”.
Normalizar el dolor significa aceptarlo como algo inevitable, aprender a convivir con él y postergar la búsqueda de ayuda médica. El problema es que acostumbrarse al dolor no lo vuelve normal ni saludable.
¿Por qué el dolor crónico no debe normalizarse?
El dolor persistente suele indicar que existe un desequilibrio en el cuerpo que no ha sido corregido. Puede estar relacionado con:
- Procesos inflamatorios crónicos
- Sobrecarga muscular o articular
- Alteraciones posturales
- Compromiso del sistema nervioso
- Lesiones mal tratadas o subdiagnosticadas
Cuando el dolor se mantiene en el tiempo sin un manejo adecuado, el sistema nervioso puede volverse más sensible, haciendo que el dolor sea cada vez más intenso o aparezca con estímulos mínimos. Esto no solo dificulta el tratamiento posterior, sino que impacta directamente en la calidad de vida del paciente.
El impacto del dolor crónico en la vida diaria
Vivir con dolor constante puede generar:
- Limitación del movimiento
- Fatiga persistente
- Trastornos del sueño
- Cambios en el estado de ánimo como irritabilidad o ansiedad
- Disminución del rendimiento laboral y social
Muchas personas ajustan su vida alrededor del dolor sin darse cuenta de cuánto les está afectando, hasta que este se vuelve incapacitante.
La importancia de una evaluación médica oportuna

Consultar a tiempo permite identificar la causa del dolor y establecer un plan de manejo adecuado. Hoy en día existen múltiples opciones terapéuticas que pueden ayudar a controlar o mejorar el dolor cuando se abordan de forma individualizada y responsable.
Un enfoque médico adecuado no busca únicamente aliviar el síntoma, sino comprender el origen del dolor, prevenir su progresión y mejorar la funcionalidad del paciente.
Un mensaje final para TI
El dolor no debe asumirse como una parte normal de la vida. Escuchar al cuerpo y buscar orientación médica es un acto de autocuidado y prevención.
Vivir sin dolor puede no ser siempre posible, pero vivir mejor sí lo es cuando el dolor se evalúa y se trata de manera adecuada.
Si presentas dolor persistente o recurrente, una valoración médica puede ayudarte a comprender qué está ocurriendo y cuáles son las opciones más adecuadas para tu caso. Informarse y consultar a tiempo es el primer paso para mejorar tu bienestar.

